Mal aliento o halitosis: efecto residual de algunas dietas

Algunas personas sufren en forma permanente o temporal de mal aliento. Y esto les genera un desagradable problema social ya que la gente rehuye de quien emite esos olores al hablar.

El mal aliento puede responder a muchas causas, algunas fáciles de resolver y otras incluso de grave atención.

En la mayoría de los casos el mal aliento se resuelve adquiriendo nuevos hábitos de higiene bucal con estos simples pasos:

  • Lavarse los dientes luego de cada comida
  • Pasar hilo dental en cada intersección para remover cualquier resto de alimento
  • Mantener la boca libre de caries consultado al dentista cada 6 meses
  • Cepillar la lengua si se nota pastosa
  • Usar enjuague bucal para remover cualquier otro resto de bacteria
  • Tomar abundante líquido (sin azúcar, té o agua)  todo el día para barrer la descomposición de bacterias

Pero si con estas medidas el mal aliento persiste el problema puede tener otra fuente. Y allí, una de las posibilidades es la dieta.

Si te alimentas predominantemente de proteínas como ser carnes, lácteos, huevos y no ingieres suficientes carbohidratos como ser frutas, verduras y granos, el organismo que normalmente toma su energía de éstos, apela a las grasas del cuerpo para extraer su combustible y esto genera como subproductos de desecho de la combustión los llamados cuerpos cetónicos que se expelen por el aliento y los poros con bastante mal olor.

La solución es bien sencilla: incorpora a tu dieta más verduras, frutas y granos integrales y baja la ingesta de proteínas y si todo está bien en pocos días el mal aliento debería desaparecer.

Si persiste deberías consultar a tu médico pues el mal aliento también puede ser señal de otras condiciones más serias que deben ser diagnosticadas y tratadas.

SOLEDAD MANZI

 

 

 

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