Investiga esto que te impide adelgazar!

La obesidad es una enfermedad que aqueja a millones de personas en distintos grados en todo el mundo. Y según se ha estudiado, en el 65% de los casos tiene una determinación genética a partir de la activación del gen Thrifty principalmente.

Pero además de los factores genéticos se combinan factores orgánicos, ambientales y psicológicos. Mientras también se considera que entre los 30 y 40 años las personas suelen ganar 10 kg en virtud de que su Metabolismo Basal comienza una desaceleración marcada. Esto hace que a partir de esa edad, aún comiendo lo mismo que antes, acumules mucha más grasa porque el organismo no la quema como en tu temprana juventud.

Recientemente se ha asociado la obesidad también con trastornos intestinales a partir de que se encontró en pacientes obesos una composición diferente de su flora bacteriana. Con menor cantidad de “bacteriodetes” intestinales aumenta la obesidad.

Si padeces de estrés (quien no lo padece hoy en día!) podrías sufrir de una excesiva producción de cortisol (síndrome de Cushing) que causen una acumulación anormal de grasa en tu cuerpo.

Deberías también solicitar estudios hormonales completos. Por ejemplo verificar si sufres de déficit o resistencia a la leptina. Esta hormona es la responsable de transmitir la sensación de saciedad estomacal. Y sin duda que debes conocer cómo funciona tu  tiroides ya que el hipotiroidismo es bastante común en estos días y también podría tener incidencia en el sobrepeso que ganaste.
Estudios recientes sugieren que la hormona del crecimiento (somatotropa) que disminuye a medida que la persona envejece, guarda una relación directa con la aparición de obesidad y diabetes, pues es ésta la encargada de activar la eliminación de grasas que el organismo no necesita.
Y descarta también cualquier posibilidad de tengas un exceso de glucocorticoides sea por una disfunción de tu organismo o porque están contenidos en algún medicamento que consumes para otro tratamiento.

Finalmente, vigila tu estado psicológico pues la depresión se asocia al aumento de peso. Por estar los niveles de serotonina marcadamente bajos en los cuadros de depresión los pacientes tienden a consumir aquellos alimentos que favorecen la producción de esta “hormona de la felicidad” como los dulces y las harinas, logrando con ello mitigar la tristeza… y aumentar de peso.

Con este chequeo general al que podrías agregar un estudio cardiológico para disponerte a hacer actividad física, ya quedarías tranquila de que no hay condicionamientos anormales que te impidan bajar de peso y entonces te centrarás en encontrar la dieta que mejor se adecúe a tus preferencias.

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SOLEDAD MANZI

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