Confirmado: el estrés engorda!

Muchísima gente o la mayoría padece de distintos niveles de estrés. Las demandas sociales, laborales, familiares o incluso culturales parecen ser demasiadas para las personas promedio en nuestra sociedad.

A esta sobrecarga de estrés podríamos agregar otros aspectos que favorecen el aumento de peso. Por ejemplo se calcula que entre los 30 y los 40 años las personas ven disminuir su metabolismo basal. Esto impacta directamente en la cantidad de energía que el cuerpo consume para sus funciones orgánicas que empieza a ser cada vez menor. O sea que tu organismo comenzará a quemar menos calorías que antes. Incluso comiendo lo mismo que antes irás engordando porque comenzará a “sobrarte” y a depositar ese exceso en forma de grasa. En ese período de la vida muchísima gente gana unos 10 kg en promedio casi sin advertirlo o sin entender por qué!

Si a esto le agregaras que eres mujer y a los 50 entras en la menopausia el panorama es aún peor! En este período donde dejas de producir hormonas femeninas empiezas a ganar en abdomen pues todo el excedente tiende a depositarse en esa zona, como a los hombres….. Un panorama bastante desalentador verdad?

Pero espera, puedes hacer que las cosas se vean peor si tienes la mala idea de someterte a una dieta de muy pocas calorías y evitar algunas comidas durante tu día. Porque al contrario de lo que podría parecer, el someter al cuerpo a una “hambruna” dispara un mecanismo por el cual el sabio organismo comienza a acumular grasa para poder sobrevivir. Salvo que esta “hambruna” se prolongue por largo tiempo (no había gordos en los campos de concentración…), tu organismo bajará su metabolismo basal al mínimo de subsistencia de modo de que las grasas almacenadas habiliten su supervivencia. Así cuando vuelvas a comer una galletita, engordarás como si te hubieras comido todo el servicio de catering de una fiesta! Por esa razón no te conviene en absoluto ese tipo de dietas super restrictivas de calorías.

El cortisol y la obesidad

Pero cómo funciona la relación entre el estrés y la obesidad? Se relaciona a partir de la producción excesiva de la hormona cortisol. También llamada “hidrocortisona”, el cortisol es una hormona que se libera como consecuencia del estrés y de un nivel bajo de glucocorticoides en la sangre. Esta hormona es secretada por la glándula suprarrenal. Aumenta  el nivel de azúcar en sangre, baja la actividad del sistema inmunológico y participa en el metabolismo de grasas, proteína y carbohidratos. En condiciones patológicas la excesiva secreción de esta hormona produce un aumento de colesterol, de triglicéridos y también promueve una acumulación de grasa desmedida.

Esto no quiere decir que la causa primaria de tu exceso de peso sea el estrés. Si así fuera tendríamos una población del 100% obesa!  Solo significa que si estás sufriendo de mucho estrés y quizás asociado a otras condiciones, el exceso de cortisol podría ser una causa de tu aumento de peso y que como tal deberías solicitar a tu médico los análisis correspondientes.

Cómo bajar el nivel de estrés

Pues bien, ahora que ya sabes que el estrés puede estar empeorando el panorama de tu sobrepeso y además elevarte el colesterol, aumentar tu riesgo de ataque cardíaco, disminuir tus defensas y tantos otros problemas te paso algunas estrategias para ayudarte a manejarlo:

1)      Practica cualquier actividad física, si puede ser un deporte mejor. Pero incluso una caminata de media hora por día te ayudará a combatir los efectos dañinos del estrés. La actividad física promueve la segregación de las llamadas hormonas de la felicidad (serotonina, endorfina, dopamina) que tienen un efecto tranquilizante en tu cuerpo.

2)      Relájate regularmente. Si aún no lo has hecho regístrate en esta página para recibir un audio anti-estrés GRATIS y ayudarte con la relajación. Con solo 15 minutos diarios de meditación o relajación profunda tu organismo se recompone del estrés diario. Repítelo diariamente y al poco tiempo verás los resultados!

3)      Respira profundamente al menos 3 minutos 4 veces al día. El estrés hace que aprietes las mandíbulas y contraigas varios grupos de músculos que terminan comprimiéndote los nervios y causándote dolor de cabeza o de espalda.  Una respiración profunda te ayudará a descomprimir tensiones y nutrir tu sangre de este elemento esencial para la salud. Respira profundamente por la nariz hinchando tu bajo vientre y reteniendo 4 segundos la respiración. Y exhala lentamente por la boca. Repite este ejercicio como mínimo 4 veces al día.

Pon en práctica estas fáciles estrategias y cuéntame como te ha ido!

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